Hace 80 años, el régimen totalitario soviético bajo el mando de Stalin deportó por la fuerza a casi doscientos mil tártaros de Crimea y los envió al exilio. El duro camino de la deportación se convirtió en una ruta de muerte para muchos: solo en los primeros años del exilio, aproximadamente la mitad de los deportados fallecieronю
La deportación del pueblo tártaro de Crimea fue uno de los horribles crímenes del gobierno soviético como parte de una política genocida
sistemática destinada a borrar la identidad nacional. Y justo ahora, en condiciones de ocupación temporal de Crimea y la ciudad de Sebastopol por parte de Rusia, el pueblo tártaro de Crimea sigue sufriendo persecuciones políticas y represiones por motivos étnicos.
Los nuevos crímenes del Kremlin solo han sido posibles porque los responsables de los crímenes del siglo pasado no fueron llevados ante la justicia. La sensación de impunidad ha incitado y sigue incitando al Kremlin a repetir las atrocidades más horribles. Este círculo vicioso solo puede romperse brindando a Ucrania todo el apoyo necesario para vencer la agresión rusa, liberar el territorio ucraniano y llevar a los criminales ante la justicia.
En una Crimea ucraniana libre de ocupación rusa, el pueblo tártaro de Crimea tendrá un futuro, una seguridad adecuada y oportunidades para el desarrollo y la prosperidad.
Hoy Ucrania conmemora a las víctimas de este genocidio.