Rusia lanzó un ataque masivo y coordinado contra el sistema energético de Ucrania.
En total, 12 regiones fueron atacadas. Al menos nueve personas resultaron heridas, entre ellas niños. Viviendas e infraestructura ferroviaria sufrieron daños.
En Odesa, dos personas resultaron heridas y decenas de miles de personas se quedaron sin calefacción y sin agua. Infraestructuras civiles y energéticas fueron dañadas, se registraron incendios en distintos puntos de la ciudad y un edificio residencial de gran altura fue alcanzado por escombros.
Para lograr una paz duradera y justa, es necesario detener a Rusia, origen de esta agresión, mediante un apoyo sostenido y una defensa aérea más fuerte para Ucrania, así como una presión continuada de sanciones sobre Rusia.