Hace tres años, Rusia destruyó la presa de la Central Hidroeléctrica de Kajovka, provocando uno de los mayores desastres medioambientales causados por el ser humano en Europa en las últimas décadas.
Vastas zonas quedaron inundadas, el embalse de Kajovka fue destruido y cientos de miles de personas perdieron el acceso al agua potable. Este crimen también puso en peligro el funcionamiento estable de la Central Nuclear de Zaporizhzhia, la mayor central nuclear de Europa.
El número exacto de víctimas sigue siendo desconocido. La parte temporalmente ocupada de la región de Jersón fue la más afectada, y aún no es posible determinar la magnitud total de las pérdidas humanas en ese territorio. Al menos decenas de miles de personas se vieron afectadas.
Rusia debe rendir cuentas por la destrucción de la Central Hidroeléctrica de Kajovka y por todos los crímenes cometidos durante su guerra contra Ucrania.