Ventanas iluminadas por velas. Manos calentándose sobre llamas abiertas. Calles sumidas en la oscuridad.
En toda Ucrania, los cortes de electricidad continúan mientras Rusia sigue atacando el sistema energético, incluso hoy. A temperaturas bajo cero, la gente se queda sin electricidad, agua ni calefacción.
Rusia está librando deliberadamente una guerra contra los civiles, convirtiendo el frío en una herramienta de terror. Ucrania necesita una defensa aérea más fuerte y presión internacional sostenida para proteger vidas y mantener los hogares con calefacción.