Las mujeres ucranianas, junto con miles de participantes, salieron a la marcha feminista del 8 de marzo en Barcelona.
La columna ucraniana marchó vestida de negro, con banderas ucranianas, cintas rojas y pancartas con la inscripción «genocidio ruso a través del cuerpo», como gesto de duelo por las víctimas y, al mismo tiempo, como una clara articulación de la violencia que Rusia ejerce contra las mujeres ucranianas en esta guerra.
La imagen visual central fue una Motanka viva, “cubierta de sangre” y con las manos atadas: una representación de la mujer cuyo cuerpo la guerra colonial convierte en un campo de batalla. En el escenario principal de la manifestación, durante la lectura de testimonios sobre los crímenes de guerra cometidos por los rusos contra mujeres ucranianas, la Motanka fue liberada simbólicamente: le quitaron las ataduras de las manos como gesto de devolución de la dignidad, de la voz y del derecho a la justicia.
Las participantes subrayaron que las mujeres ucranianas sufren violencia sistemática: violaciones, torturas, mutilaciones y asesinatos, tanto en sus hogares como en los territorios ocupados, en cautiverio y durante la huida de la guerra.
También se expresó una posición clara: los criminales rusos no pueden esconderse detrás de la palabra “guerra”; se necesitan investigaciones, sentencias y reparaciones, y para las víctimas — protección real, asistencia médica y psicológica, así como el derecho a decidir por sí mismas si hablar o guardar silencio sobre lo vivido.
La Comunidad Ucraniana de Barcelona (comunitatucrainesa.cat) fue la organizadora de la columna ucraniana, reuniendo a las participantes y creando la performance.