Los días 29 y 30 de septiembre, Barcelona acogió la Conferencia Mundial de la UNESCO sobre Políticas Culturales y Desarrollo Sostenible MONDIACULT-2025. El evento reunió a más de 3.000 participantes, incluyendo 165 delegaciones nacionales y cerca de 300 representantes de organizaciones internacionales y de la sociedad civil.
Ucrania estuvo representada por una delegación encabezada por Anastasiia Bondar, viceministra de Cultura y Comunicaciones Estratégicas para el desarrollo digital, las transformaciones digitales y la digitalización.
En el marco de la conferencia tuvo lugar el evento paralelo “Cultura, paz y resiliencia: el Centro Cultural de Leópolis”. La ministra de Cultura y Comunicaciones Estratégicas, Tetiana Berezhna, dirigió unas palabras de bienvenida a los participantes, destacando que la cultura se ha convertido en un elemento clave de resistencia, preservación de la identidad y movilización social en tiempos de guerra. Asimismo, expresó su agradecimiento a la UNESCO y a los socios internacionales por su constante apoyo a Ucrania.
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación del Reino de España, José Manuel Albares Bueno, también expresó su apoyo a Ucrania, subrayando la importancia de la cultura como instrumento para defender la democracia, la dignidad y la identidad.
Durante el evento paralelo se celebró un debate en formato de mesa redonda, en el que participaron Anastasiia Bondar, viceministra de Cultura y Comunicaciones Estratégicas; Serhii Kiral, vicealcalde de Leópolis; Antón Leis García, director de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID); y Christa Piccat, directora del Departamento de Cultura y Situaciones de Emergencia (CLT/CEM) de la UNESCO.
En su intervención en MONDIACULT 2025, la viceministra subrayó que la cultura ucraniana ha sufrido pérdidas significativas a raíz de la invasión a gran escala de la Federación Rusa, y que su preservación constituye una cuestión de seguridad nacional y de futuro del Estado. Señaló que Ucrania fue el primer país en aplicar los mecanismos de protección reforzada del patrimonio cultural previstos en la Convención de La Haya de 1954 y en activar un sistema de monitoreo ad hoc.
Además, destacó la importancia estratégica del Centro Cultural de Leópolis como modelo de resiliencia cultural, al combinar el apoyo a iniciativas culturales, la reconstrucción de infraestructuras y la cooperación internacional.