El 18 de octubre, en la Iglesia de Santa María del Silencio en Madrid, tuvo lugar la ceremonia de entrega de la Orden de San Panteleimón, una distinción que une el honor y la humanidad médica ucraniana con la solidaridad europea.
Fue un lugar cálido y luminoso —la serenidad del templo, donde las palabras sonaban sinceras— y allí se reunieron los amigos de Ucrania: diplomáticos, médicos, voluntarios, representantes de organizaciones benéficas, miembros del Consejo Exterior de la Orden de San Panteleimón en España y la comunidad ucraniana.
La ceremonia dio continuidad a la tradición iniciada el año pasado en Barcelona, cuando se celebró el primer acto del Consejo Exterior de la Orden en España.
El evento comenzó con una oración dirigida por el metropolitano Oleksandr Drabynko, miembro del Consejo de Honor de la Orden de San Panteleimón, quien llegó personalmente a España por invitación del Consejo Exterior. Su Excelencia presidió el primer oficio conmemorativo por los médicos ucranianos que perdieron la vida durante la guerra. Este momento unió a todos los presentes en un homenaje común a quienes salvaron vidas a costa de la suya.
Este año, las distinciones de la Orden fueron otorgadas a quienes, con su labor, apoyan a Ucrania en los momentos más difíciles.
Ishtar Espejo, directora de la Fundación Fundación Aladina (Madrid), ayuda a niños con cáncer y a familias ucranianas que necesitan apoyo.
“No queremos solo curar —dijo—; queremos que los niños vuelvan a sentir cuidado y esperanza.”
La organización Help to Ukraine (HtU) es la única ONG española con certificado de utilidad pública que trabaja de forma permanente en Ucrania desde 2022.
Su labor incluye más de 30 misiones humanitarias, cientos de toneladas de ayuda, ambulancias de reanimación, generadores, incubadoras neonatales, programas de formación para médicos e incluso campamentos de fútbol para niños en Zaporiyia.
No es solo ayuda: es la presencia viva de España junto a Ucrania.
Recibieron menciones honoríficas de la Orden varias entidades del distrito consular: el Hospital Clínico de Barcelona, el Colegio de Enfermería de Barcelona, la asociación Voluntarios Libres de Valencia, así como las fundaciones Cudeca y Aladina, colegios médicos y comunidades de voluntarios de distintas regiones de España —por su humanidad y su apoyo constante a los ucranianos.
Un momento especial fue la proyección de un fragmento del documental “Médicos sin batas”, dedicado a los profesionales ucranianos que salvan vidas cada día, pese al peligro y las pérdidas.
Después sonó la bandura, se recitaron versos de Vasyl Stus y Volodymyr Sosyura, se cantaron canciones populares y las sonrisas borraron la distancia entre los países.