Otro acto deliberado de terror ruso: en la noche del 22 de marzo, Rusia atacó a los equipos de rescate en Sumy, dañando un camión de bomberos.
El personal del Servicio de Emergencias estaba inspeccionando la zona tras un ataque ruso previo. Cuando se disponían a regresar a su base, Rusia volvió a atacar cerca del camión cisterna. El equipo reaccionó a tiempo y se trasladó a un lugar seguro.
Rusia ha vuelto a atacar a quienes salvan vidas. Este mal no debe quedar impune. La presión internacional sobre Rusia debe aumentar para obligar al agresor a alcanzar una paz justa.