A medida que bajan las temperaturas en Ucrania, Rusia está intensificando deliberadamente la escala y la intensidad de sus ataques contra la infraestructura energética.
Con temperaturas nocturnas que ya alcanzan los -25 °C (-13 °F), la electricidad y la calefacción son esenciales para la vida cotidiana y la supervivencia.
Hay que detener a Rusia. Ucrania necesita sistemas de defensa aérea más potentes para contrarrestar los ataques rusos.