En la región de Dnipró, un ataque ruso con drones alcanzó un autobús de pasajeros que transportaba a trabajadores mineros que regresaban de sus turnos. Al menos 16 personas murieron y otras resultaron heridas.
Rusia no cesa ni un solo día en su terror contra la población civil. Este ataque forma parte de un patrón claro y constante de crímenes de guerra que Rusia lleva años cometiendo.
Se necesitan esfuerzos internacionales conjuntos para obligar a Rusia a avanzar hacia una paz justa y duradera. El apoyo a Ucrania debe continuar sin interrupciones.